martes, 4 de agosto de 2009

Yula yula




É yula , mami !!!


Eso le gritaba ayer a mamá cuando se la enseñé. Porque ella no la vió hasta que llegó del trabajo. Qué emoción, una cma de mayor, de las de verdad, con colores, con cajones y con otra cama para cuando vengan mis amigas ... o para cuando tengan que quedarse en el cuarto un ratito los papis porque a mi me ha entrado la histeria como anoche.


Es que claro, me cambian de casa, me cambian la cama y a papá no se le ocurre otra que querer que le regale el tete a la luna ... hasta ahí podíamos llegar.


Por orden, cada cosa a su tiempo y si la luna lleva milenios sin tete porque espere un poco más tampoco le va a pasar nada, no?¿?¿



miércoles, 22 de julio de 2009


Hoy le dejo a Mami que os ponga una poesía que a ella le encanta y que dice que le enseña mucho, sobre todo a tener claro lo que desea y espera de mi: que algún día cuando sea mayor la mire a los ojos y le diga que he sido y soy FELIZ.


Nuestros Hijos

Nuestros hijos no son nuestros hijos,
son los hijos y las hijas de los anhelos que la vida
tiene de si misma.

Son los hijos de nuestro amor de padres,
viven a través de nosotros,
pero no de nosotros.

Y aunque vivan con nosotros,
no nos pertenecen.

Pertenecen a la vida... al futuro...
y tienen derecho a formar su futuro y decidir su vida.

Podemos darles nuestro amor,
pero no nuestros pensamientos,
porque ellos deben tener sus propios pensamientos.

Podemos dar abrigo a su cuerpo,
pero no a sus almas,
porque sus almas habitan en la mansión del mañana,
que ni aun en sueños no es permitido visitar.

Pero podemos enseñalarles el camino y enseñarles a caminar.

Podemos esforzarnos en ser como ellos,
pero no intentemos hacerlos como nosotros,
porque la vida no marcha hacía atrás,
ni se detiene en el ayer.

Pero podemos mostrarles un buen ejemplo de vida.

Kalil Gibran

miércoles, 17 de junio de 2009

La vamos a liar


Eso me repetían ayer Papá y Mamá cada vez que me tiraba al suelo para llorar otra vez.


Parece ser que una no tiene el derecho a tener el día malo.


Y es que me levanté con el pie izquierdo y no me quisieron entender. Y ni los Barapapá, ni Pocoyó, ni la piscina ni la tacita de caracoles pudieron calmar la desazón que acongojaba mi pequeño corazón. Así que, qué mejor que pasar 6 (larguísimas) horas llorando a moco tendido?!
Creo que al final agoté la paciencia de mis padres (ellos dicen que lo son, pero desde luego ayer no lo demostraron) porque al acostarme no me dieron besitos y arrumacos como siempre.
En fin que ayer fue ayer y hoy ... ya veremos.